La importancia del movimiento Lunes sin carne

Hace algunos años, una muy buena amiga me comentó acerca del movimiento “Lunes sin carne”. Ella lo venía practicando por su interés en convertirse en vegetariana. A mí, en lo personal, me causó gracia en su momento, porque cuando uno no es consciente de la realidad que lo rodea, a veces hace chanza. Mi amiga, sin querer, me estaba dejando la mejor enseñanza del mundo.

Me empecé a interesar por el tema y descubrí que hace algunos años la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins creó un movimiento cultural que tenía como objetivo el cuidado de la salud de la población, el medio ambiente y la prevención del calentamiento global o cambio climático. El movimiento, denominado Meatless Mondays o Lunes sin carne, buscaba desestimular el consumo excesivo de carnes rojas, ya que diversos estudios habían encontrado asociación entre ese consumo y algunos tipos de cáncer, y su producción afectaba considerablemente el medio ambiente y aceleraba el cambio climático.

Yo soy realmente un amante de la carne y difícilmente la dejaría, porque, la verdad, me encanta, y mucho. Sin embargo, desde hace unos años he empezado a tomar conciencia de mis acciones y de cómo puedo mejorar el mundo y la calidad de vida de las personas que me rodean. Por esta razón he decidido unirme al movimiento cultural Lunes sin carne e invitarlo a usted, amigo que me lee, a que hagamos del mundo un mejor lugar. Le voy a explicar por qué es tan necesario volverse vegetariano un día a la semana y practicar los lunes sin carne:

  • Para producir un kilo de carne se necesitan más de 15.000 litros de agua.
  • El 16 % del metano que se libera en el planeta (un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global) proviene de las flatulencias del ganado.
  • La ganadería contribuye a la deforestación de selvas y bosques y, en el caso colombiano, a que las tierras más fértiles se usen para la ineficaz ganadería extensiva (20 kilos de proteína por hectárea).
  • El consumo excesivo de carnes rojas o procesadas (jamones, embutidos) aumenta el riesgo de padecer varios tipos de cáncer, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Podría darle muchas más razones de peso, pero lo esencial es tomar conciencia de nuestras acciones y hacer de este mundo un mejor lugar. Con este movimiento cultural, entre todos podemos cuidar el planeta a partir de cambios sencillos de hábitos.

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